
Cuando nos encontramos bajo presión, vemos el verdadero cáracter de las personas.
No hay duda que para cada una de las consultoras estas semanas, han sido momentos en donde se ha probado nuestra capacidad de concesión, tolerancia, resolución de conflictos, todo con el fin de mantenernos vivos, llegar a acuerdos y presentar medios satisfactorios para la campaña de reciclaje.
Para los que trabajamos, tratamos de ubicar nuestras mentes, ya que muchas veces estamos en la U pensando en el trabajo, y en el trabajo, pensando en la U.
Para los que tienen responsabilidades familiares (pareja, hijos, o ambas cosas), tienen que ingeniarselas para hacerlas de malabaristas y salir adelante con todas sus responsabilidades.
Sin embargo, el mayor reto se encuentra en el hecho de salir airosos, y con buenas relaciones después que la presión baja.
Me da mucha risa, porque después de varios días, en donde la olla de presión estaba silbando a más no poder, como COMPITE, hemos terminado abrazadas y de lo más felices.
¿Cómo logramos esto? Pues yo sí creo en la intervención divina, porque a veces es un esfuerzo sobrehumano mantener la paz en medio de la presión.
Felicito a cada una de las chicas que componen COMPITE, estoy segura de que gracias a ellas, mi carácter se forma y cada día aprendo a ser mejor profesional.