lunes 1 de octubre de 2007

La encrucijada de los talleres


De alguna manera, cada día del ciclo (y de nuestras vidas) formamos parte de un equipo, y aunque parezca obvio el saber que debemos involucrarnos con otros para tener éxito, dentro de nuestras cabezas siempre existe el individualismo y la imposición de ideas, el querer sobresalir sin importar sacrificar al mismo equipo, y es aquí donde empiezan las miradas de crítica, la tención en las reuniones, o peor aún, el hermetismo de ideas, porque aunque todos vayamos hacia un mismo fin, la visión de unidad en el camino la perdemos.
Todos sabemos que trabajar en equipo es algo bueno, es ESENCIAL, pero ¿cómo se logra mantener un equipo durante los momentos de stress? ¿Qué es lo que hace que un equipo tenga éxito? ¿porqué algunos equipos ascienden rápidamente, y otros no "engranan"?
Jonh Maxwell en su libro "las 17 leyes incuestionables del trabajo en equipo" cita que tener éxito en un trabajo no garantiza que los individuos estén fucionados y para que esto pase se necesita de tiempo, dedicación, honestidad y confianza en el otro...
La confianza, otra palabra díficil. Estos talleres prueban mucho de mí, de mi capacidad para hacerme sentir parte importante dentro del grupo, para saber callar cuando lo que voy a decir no va a beneficiar al grupo y también para hacer preguntas "innecesarias" con el fin de no inventarnos a los públicos sino debernos a ellos.
Me tienen leyendo entre ratos libres con un único fin, luchando con mi terquedad, pero dispuesta a aprender y a beneficiarnos a todos, a ser parte importante allí donde me encuentro, no solo porque aporto algo significativo laboralmente, sino porque mi existencia aporta algo significativo en la existencia de los que están a mi alrededor.